A
pesar de la imagen terrible y voraz que se tiene del protagonista
de este articulo, hay que decir que es más ficción que realidad,
de las 300 especies de tiburones que coexisten, sólo 2 se pueden
considerar especialmente peligrosas, el tiburón blanco y el tiburón
tigre.
Pero lo que más nos va a interesar de este escualo es su esqueleto,
ya que será el valioso poder de su cartílago lo que vamos a ir descubriendo.
Desde hace años ha llamado la atención que los tiburones no padezcan
determinadas enfermedades, tales como el cáncer, muy comunes en
otros animales, así como en el hombre.
El esqueleto de los tiburones a diferencia
de los mamíferos, está compuesto por cartílago y no contiene un
verdadero tejido óseo. Una de las diferencias más importantes entre
el tejido óseo y el cartilaginoso es que este carece de vasos sanguíneos,
esto explicaría porque una lesión ósea puede curarse en pocas semanas
y una lesión de cartílago precisa de una intervención quirúrgica
para su reparación.
En 1976 el Dr. Langer y sus colaboradores, describen que el cartílago
bovino contiene una sustancia que inhibe la vascularización de tumores
sólidos y que cuando se administraba esta sustancia a conejos o
ratones, observaban que cesaba el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos
de los tumores implantados y consecuentemente cesaba el crecimiento
de dichos tumores, el mayor problema que tenían era disponer de
cantidades suficientes de cartílago bovino, ya que este constituye
menos del 0,6% de su peso total, de ahí que se plantease utilizar
a los tiburones como fuente de cartílagos ya que su endoesqueleto
compuesto totalmente por cartílago constituye entre el 6 % y el
10% de su peso, lo que a priori constituía una buena fuente de suministro.
LA ANGIOGÉNESIS
(del término griego angio: sangre, génesis: formación de)
El proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos es esencial para
determinadas funciones biológicas, tales como la reparación de tejidos
y cicatrización de úlceras. Asimismo la vascularización juega un
papel fundamental en la propagación de diversas enfermedades .
En
1971 el Dr. Judah Folkman del Childrenipótesis, que más tarde se
conocería como la teoría antiangiogénica y
que fundamentalmente eran dos:
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· Los tumores
no pueden crecer sin una red de vasos sanguíneos que los nutra
y a la vez retire las sustancias de desecho.
· La inhibición del desarrollo de los vasos sanguíneos podría
ser una posible línea de ataque para tratar el cáncer.
El trabajo del Dr. Folkman pone en evidencia el enorme poder terapéutico
que podrían tener los compuestos capaces de inhibir el desarrollo
de estos vasos sanguíneos en el tratamiento de diversas enfermedades
no sólo en el cáncer sino en muchas enfermedades como el glaucoma
neovascular, la retinopatía diabética, la artritis reumatoide,
osteoartrítis, los hemangiomas que se caracterizan por una proliferación
capilar anormal en los niños recién nacidos, la psoriasis, etc.
PROPIEDADES DEL CARTILAGO DE TIBURÓN
-En los procesos cancerígenos
Como inhibidor de la formación de nuevos vasos sanguíneos, en
1983, los estudios de los Drs. R. Langer y A. Lee del Instituto
Tecnológico de Massachusetts se llegó a la conclusión de que "el
cartílago de tiburón contiene una sustancia que fuertemente inhibe
el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de los tumores sólidos.
La abundancia de este factor en el cartílago de tiburón podría
ayudar a explicar la rareza de tumores en estos animales".

En 1990 el grupo del Dr. Langer publicó un trabajo de identificación
del Factor Inhibidor de la angiogénesis Derivado del Cartílago
(Factor IDC). Este grupo purificó una proteína que inhibía la
angiogénesis in vivo y la proliferación y migración de células
endoteliales in vitro.
En el mismo año el Dr. Oikawa y sus colaboradores de Japón aíslan
un factor inhibidor de la angiogénesis a partir del cartílago
de tiburón.
En 1995, el Dr. J. Lott ( Denton, USA) presento en el Primer Congreso
de Medicinas Alternativas y Complementarias un estudio desarrollado
con ratones inmunocompetentes a los que se les había implantado
tumores.
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El análisis histológico mostró
cambios importantes en los tumores trasplantados.
En 1996 el Dr. McGuire y colaboradores de la Universidad de Nebraska,
demuestran de nuevo la actividad antiangiogénica del cartílago
de tiburón.
- En artritis y otros procesos inflamatorios.
En procesos causados o dependientes de la angiogénesis como, la
psoriasis, la retinopatía diabética, el glaucoma neovascular,
las artritis reumatoides y las inflamaciones. En todas ellas el
cartílago de tiburón es una terapia alternativa a considerar.
El cartílago de tiburón es un potente antiinflamatorio por su
alto contenido en mucopolisacáridos. Los sulfatos de condroitina
A, C y D son tres de estos mucopolisacáridos con propiedades antiinflamatorias
contrastadas. (Greenberg, 1994).
La artritis reumatoide es un desorden autoinmune en el que participan
las células T activadas. El colágeno tipo II es la proteína mayoritaria
del cartílago articular de los vertebrados superiores y se cree
que es un autoantígeno potencial en esta enfermedad. El colágeno
del cartílago de tiburón está constituido en dos terceras partes
por colágeno tipo II, tras la administración oral de colágeno
tipo II, los supresores de células T en la mucosa del intestino
son activados para evitar una respuesta del sistema inmune a este
antígeno.
La administración oral de colágeno tipo II es un inmuno supresor
selectivo para la artritis reumatoide (Rejholec, 1987) (Rauis,
1991) (Greenberg, 1994) .

Contraindicaciones de uso: No se
recomienda su uso a personas embarazadas, en edad de crecimiento
o recién operadas, asimismo, aquellas personas que hayan sufrido
recientemente una enfermedad cardiaca seria, deberán consultar
con su especialista antes de consumirlo.
CONSIDERACION FINAL Los resultados
obtenidos son lo suficientemente relevantes como para brindar
una oportunidad a esta materia prima que tal y como se ha comprobado,
carece de efectos secundarios o tóxicos y puede pasar a ser una
terapia alternativa viable (sóla o combinada con otras) frente
a dolencias tan comunes como son el cáncer, procesos artríticos
e inflamatorios, problemas óseos, etc.
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